En este artículo aprenderás cómo vender a puerta fría utilizando una herramienta de venta llamada, elevator pitch.
Te puede servir tanto cuando vas a vender a puerta fría a locales, como cuando estás en un cocktail, como cuando llamas por teléfono a una empresa.

¿Qué es un elevator pitch?

El elevator pitch, o discurso de ascensor, es una herramienta de venta que sirve para vender a puerta fría tu producto, servicio o idea de negocio en menos de 1 minuto. Esta herramienta de venta viene genial cuando somos conscientes de que no tenemos mucho tiempo para exponer lo que ofrecemos a la persona que nos está escuchando.

No hay nada peor que alguien que se pasa 10 minutos ofreciéndonos algo que no entendemos para que sirve o para que lo necesitamos nosotros.

¿En qué consiste?
El elevator pitch tiene una estructura que va desde que nos presentamos, hasta pedimos al cliente que tome una decisión. Es un método paso a paso, que explico a continuación.

¿A qué te dedicas?
Aquí tienes que explicar brevemente tu profesión y cual es tu misión en dicha profesión. Por ejemplo:
Soy diseñador web y asesor de marketing online y me ayudo a emprendedores que están empezando en Internet a que consigan clientes con una página web.

¿Qué problema resuelves?
Aquí tienes que contarle a tu prospecto que problema le resuelves. Hay veces que tu prospecto no es consciente de que tiene un problema hasta que se lo cuentas, y hay veces que si sabe que lo tiene pero no le ha puesto solución. Lo importante aquí es hacerle ver que tu si sabes que el tiene un problema y que has entendido el dolor que conlleva tener ese problema.

Por ejemplo: Un problema que tiene los emprendedores es que no saben realmente cómo rentabilizar una web, pues carecen de la asesoría y conocimientos necesarios para hacer que una web les funcione.

¿Qué solución ofreces y que beneficios aporta?
Aquí tienes que contarle a tu prospecto la solución que tu ofreces para resolver este problema, es decir tu producto o servicio. Sin embargo, no le tienes que hablar de las características del producto en si, sino de los beneficios que el producto promete darle al cliente. Muchos emprendedores se lían con las características y los beneficios cuando intentan vender, y es que a tu cliente le interesa principalmente los beneficios (Ver características vs beneficios).

Por ejemplo: Por eso, hemos desarrollado una asesoría que te va a permitir saber como conseguir visitas en tu página web y conseguir que esas visitas compren, como fidelizar a tus clientes, y poder acceder a una cuota de mercado más grande que la que has tenido hasta ahora.

¿Por qué tú?
Ahora tienes que explicar brevemente porque tú (si eres autónomo), o la empresa que representas estáis cualificados o legitimados para ofrecer esa solución al prospecto, o por qué tu prospecto debería comprarte la solución a ti, en lugar de a la competencia.

Seguimos con el ejemplo: Llevamos años atendiendo a cursos de marketing, y aplicando toda la información en nuestro negocio para poder vivir nosotros mismos de internet. De modo que tú no perderás tanto tiempo y dinero contratando a otros diseñadores que les da igual si tu web funciona o no.

Llamada a la acción
Por último, tienes que pedirle al prospecto que tome una decisión. De nada serviría contarle el discurso si luego no le pides que tome una decisión clara. La acción puede ser comprar ahora, acordar una reunión otro día, mandarle un presupuesto, etc… Además damos por hecho que está de acuerdo con tener la reunión:
Esta asesoría es gratuita, así que si esto te suena interesante, ¿qué te parece si la hacemos la semana que viene? ¿Qué día te viene bien?

Conclusión:
Eso es todo, ahora solo tienes que aplicarlo a tu negocio, modificando como creas conveniente el discurso pero teniendo en cuenta siempre que no está permitido pasarse de un minuto. Idealmente este discurso para vender a puerta fría debería decirse en 30 segundos, pero para no parecer apresurados, vamos a ser más flexibles y decirlo en un minuto. Cuando decidas vender a puerta fría recuerda que es mejor ser breve. Recuerda:

– ¿A qué te dedicas?
– ¿Qué problema resuelves?
– ¿Qué solución ofreces y que beneficios aporta?
– ¿Por qué tú?
– Llamada a la acción.